4.24.2007

Buenos Aires, 15 horas. Un otoño abrilado.
Me transportaba en el 65 , recorriendo las zonas más hostiles de Corrientes. Observaba a través de la ventanilla..veía gente pasar. A ellos y a sus vidas; no eran solo aquellas personas, eran ellos, sus hermanos, sus hijos, sus padres, sus amigos..
La tonalidad se destacaba por gris, sin embargo alguien se reía dentro de un auto.
Dentro de aquel colectivo los tonos eran lúgubres, marrón, beiges- más claros, más oscuros- grises y algún negro. Las caras intentaba combinar con ellos .
El colectivero se quejaba, no sé muy bien por qué. Creo que él tampoco lo sabía.
Algunos visitaban el mundo de los libros, otros dormían. Otros nos dedicábamos a observar.
Corrientes. Otamendi...aquella calle.
Me paro, toco timbre y bajo.
Pienso que no me gustan esas cuadras, pienso que las hay peores.
Camino observando el tiempo detenido en aquel barrio. El silencio predominaba. Los gatos sigilosos sí se hacían presentes.
Casi sin querer había llegado a destino. Me animo a tocar ese timbre, un poco confundida con respecto a mis ganas de hacerlo.
Luego, la voz entrecortada, desgarrada por los años.
Espero unos minutos, varios, y oigo el ascensor. El tiempo que esa puerta tarda en abrirse se correlaciona con el esfuerzo que en ello invertía.
Su aspecto era distinto, pero el mismo. Vestía uno de esos vestidos, que con aires de camisón, solía usar. En los pies pantuflas, en el pelo gel.
Adquiero la velocidad del ambiente y despacio, con pasos cortos y lentos, vamos hacia el ascensor .Me hace pasar primera (nunca perdió su gentileza).
Todo lo demás fue mucho más rápido. Pasillo oscuro -largo-, puerta antigua. Se abre y adentro..soledad.
Oscuridad inconscientemente provocada .Escasa señales de vida.
Angustia que invade.
Me ofrece un café, aceptó. Tazas añejas lo contienen.
Ofrecerlo, prepararlo, servirlo, es todo un ritual. Uno más de sus tantos rituales que la mantenían viva.
Su sabor era amargo y oscuro.

Detalles irrelevantes completaron la visita.
En el transcurso del camino a casa, la velocidad del tiempo aumenta. Leo y subrayo rápidamente, pero con concentración conseguida, el material para el parcial de mañana; mientras las ruedas giran . El celular que suena, las 24 horas que no alcanzan, los planes que nunca llegaré a cumplir. Sensación de vida, energía, y.. miedo. Miedo y hasta casi rechazo, al inevitable paso del tiempo.

7 comentarios:

macanudas* dijo...

"las 24 horas que no alcanzan, los planes que nunca llegaré a cumplir"


las ganas inoportunas
y una gran duda...
a dónde fuiste?
o fue todo una mentira. un cuento para saber yo también que le tengo "...miedo y hasta casi rechazo, al inevitable paso del tiempo."


L*

Maggi dijo...

Más real que la realidad.
Cuál es el limite entre realidad y ficción? . Lo bueno de la "literatura" es que permite esfumar un poco esas diferencias.
Sin embargo la historia es de hace unos años, y fue una visita a una personita que desde hace dos años no esta más. y era toda una "estrellita"

Anónimo dijo...

ya entendí.
to
do
(o casi)

maria la paz dijo...

Increible narración!! hasta me da la sensación de haber estado en ese colectivo!
yo le tuve excesivo miedo al paso del tiempo muchas veces, hasta que un día me di cuenta que el tiempo no existe... es uno el que existe en el tiempo... (y por eso a veces mientras un minuto parece eterno, otras 10 horas se te pasan volando...)
jaja pero igual mejor olvidenlo, antes que -por pensar que el tiempo no existe- terminen como esta impuntual incorregible... !
felicitaciones amigas, un besito

ornelita dijo...

ayy muchachitas...
yo opto por parar el tiempo e irme lejos, lejos, muuuy lejos. vienen conmigo?
se las quiere y mucho amiguitas.

Johnny dijo...

SEGUI ADELANTE MAGGIE QUE SOS UNA NIÑA DIVINA CON UNA DULZURA DE PARQUE DE DIVERSIONES,
TE QUIERE

johnny sack*

x

Mag dijo...

Con esa dulzura de parque de diversiones, me iria con orne a un lugar lejos, muy lejos, total el tiempo no existe.
Cuanto que coincido con vos Pau, el tiempo , si existe, es ciclico. Ya te lo enseño Forero? (decile que la amo!)

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